El hombre, la muerte y la biosfera

August Corominas
Catedrático jubilado de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Barcelona
Enero 2022
Foto: Pixabay

Vida y muerte, dos situaciones antagónicas, separadas en espacio y tiempo con etapas de vida fisiológica (morfogénesis y fisiogénesis). Cada etapa es difícil, nueve meses en el nacimiento y meses, días o momentos para vivir según enfermedad o traumatismo. Entre una y otra está la longevidad y la esperanza de vida que dependen de tres factores: genoma, ambioma y epigenoma. Esta vida se desarrolla en la biosfera. De los tres temas (vida, muerte y biosfera) trataremos en este artículo, fruto de veinte años haciendo cursos sobre «El tabú de la muerte» en la Universidad Autónoma de Barcelona.

La biosfera es el nido ecológico humano. La biosfera tiene las condiciones adecuadas para la vida humana: gravedad, oxígeno, presión atmosférica, alimento y agua. En ningún otro planeta se podría vivir como en la biosfera, sin precauciones especiales. La fisiología ambiental es perfecta y con extraordinaria tolerancia y adaptabilidad. La humanidad maltrata y abusa de la biosfera. ¿Cuántas toneladas de macro y microplásticos hay en el mar? Y en la atmósfera hay gases que perjudican a la vida. La humanidad trata mal a la biosfera. ¿Cuántas muertes serán debidas a la contaminación? En Barcelona cada año mueren por enfermedades respiratorias miles de personas a causa de gases atmosféricos. Es la Barcelona tóxica. En las emergencias climáticas graves hay muerte, devastación y destrucción.

Quiero valorar lo que ofrece la biosfera procedente del reino vegetal, reino animal y reino marino. En la flora, ofrece todos los productos vegetales, productos sanitarios para el tratamiento de enfermedades (quinina, antibióticos, estatinas, productos oncológicos) y fitoterapia para tratamientos en medicina alternativa procedente de China. En la fauna tenemos toda la ganadería y otros muchos animales comestibles, productos derivados, lácteos, la miel, incluso el futuro de entomofagia. Además, muchos animales sirven para experimentar productos farmacéuticos. Pescado y marisco. Destacan algunos animales con metabolismos específicos que pueden servir de referencia.

  1. El oso pardo y su hibernación, con un metabolismo que no consume proteínas, puede servir como referencia para conseguir, en viajes espaciales planetarios muy largos, una especie de hibernación para astronautas.
  2. La ardilla del Ártico bloquea parte de las neuronas en la hibernación de forma reversible. En la enfermedad de Alzheimer, junto al plegamiento anormal de proteínas, se produce un bloqueo de parte del sistema irreversible.
  3. La musaraña es un referente para la osteoporosis de cráneo con contracción y distensión del cráneo.

Carl Sagan (1934-1996), astrofísico y astrobiólogo, ha estudiado la vida exobiológica, la geología planetaria y el programa SETI. Recibió numerosos premios, especialmente la Medalla de Honor de la NASA. Decía: «la humanidad somos polvo de estrellas».

Respetemos la biosfera que está muy mal, muy tóxica. Y el cuerpo humano sufre y enferma o muere a causa de los graves problemas de su nido ecológico. Estas frases no las digo yo, sino todas las agencias, asociaciones y organismos de medio ambiente que se ocupan del bienestar y futuro de la humanidad. Nos preguntan: ¿cómo actúa la biosfera y su alteración sobre el cuerpo humano? Actúan sobre tres niveles:

  1. Grandes emergencias (tormentas, huracanes, tifones, terremotos maremotos, inundaciones…). Se producen muchas muertes y enfermedades posteriores, pérdidas de viviendas, ganado, ciudades, carreteras… que provocan mucho estrés y afectan gravemente a la habitabilidad y a la vida humana.
  2. Contaminación atmosférica. Especialmente gases tóxicos, aerosoles, partículas ultrafinas y en grandes ciudades con dificultades respiratorias (asma, bronquitis, neumonías…).
  3. Contaminación de la hidrosfera. Sobre todo, por aguas residuales, vertidos de cruceros y petroleros y, especialmente, los microplásticos y plásticos (12 millones de toneladas cada año en los mares y océanos) que perjudican a la fauna y flora marina y entran en la cadena alimentaria. Incluso en la Fosa de les Marianas hay fragmentos de plástico. Algún plástico tiene unos quinientos años de vida.

¿Cuántas intoxicaciones se producen en personas que consumen pescado y marisco del Mediterráneo? O respetamos la biosfera o, adiós biosfera saludable. ¿Habrá que buscar exoplanetas biosféricos? La pandemia actual ya enseña lo mal que se vive con un virus externo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que la situación actual es insostenible para la salud humana. Recomienda para este siglo revertir el cambio climático y acometer la transición energética.

Otros aspectos que abordar son la corrección de la desigualdad de la población y la lucha contra la pobreza y el respeto a los refugiados, solucionar la demografía humana, fomentar la economía circular, eliminar residuos y gases atmosféricos tóxicos y estudiar el desarrollo de ciudades saludables e inteligentes siguiendo el ejemplo de Singapur, Tokio, Abu Dabi…

Ante tanta depredación, ¿no reaccionaremos? Existen muchas organizaciones que proponen soluciones a largo plazo, como el Pacto Verde Europeo. Se plantean grandes modificaciones. Ciudades inteligentes, saludables, habitables, sostenibles, prósperas, resilientes, sin gran contaminación, pocos coches, movilidad sostenible, energías renovables, economía verde y circular, con aplicación de nuevas tecnologías. La OMS señala que la contaminación empeora el pronóstico de algunas enfermedades como la Covid.

La salud es el epicentro de las urbes más humanas. El agua potable de calidad es el elemento más importante de la vida humana. Si queremos salud, bienestar, evitar agresiones climáticas y llegar a centenarios debemos respetar y hacer respetar el correcto mantenimiento de la biosfera, evitando el cambio climático, la contaminación y el deshielo de los polos.

Según la COP26 (la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático del 2021), si todo sigue igual, en once años la temperatura media se habrá incrementado por encima de 1,5° y dentro de treinta dos años será entre 2° y 3° superior. El último documento y las conclusiones de la COP26 han sido frustrantes. Los ecologistas publican que ha sido un fracaso.

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