
Anna-Bel Carbonell Rios
Educadora
Foto: Assumpta Sendra
Fecha de publicación: 18 de mayo de 2026
Reproducimos este artículo que es el último que escribió Anna-Bel (1968-2026) para la revista RE edición en catalán, colaboradora desde sus inicios, en 1994. Era una persona que siempre escribía desde una mirada realista y comprometida.
El concepto de equidad mantiene una estrecha relación con el concepto de igualdad, y fruto de ello en muchos casos puede llevar a confusión y/o malas interpretaciones que se funden en una fina línea difícil de diferenciar.
La equidad procura mirar a las personas, reconociendo y aceptando las diferencias, y cuestionándose qué necesidades tiene cada uno. Lógicamente no todo el mundo tiene las mismas necesidades. Podríamos decir que la igualdad habla de reglas y normas, y que la equidad es uno de los principios que justifican el acceso universal al sistema educativo, al sistema de salud, al derecho a la vivienda, a cubrir las necesidades básicas… La equidad habla de oportunidades para cualquier ser humano venga de donde venga y sea quien sea, habla de facilitar caminos para una vida mejor a la que todos tenemos derecho, pero no todos tenemos acceso de la misma manera.
Y, he aquí, que esto me lleva a reflexionar y pensar que en la sociedad actual una cosa es el uso y sentido literal de las palabras por sí mismas y otro el sentido que se les otorga cuando ponemos en práctica lo que significan. Entonces, a menudo, lo que quieren decir se pervierte y se confunde a la hora de ponerlas en práctica. Y un claro ejemplo lo encontramos en el tema del valor de la vida humana y en concreto de los migrantes , de los refugiados, de los demandantes de asilo…
El reconocimiento de lo diferente se hace a partir de la mirada hacia el otro, acogiéndole, escuchando sus historias, entendiendo sus límites y sus posibilidades, sus desesperaciones y sus esperanzas. Ayudarle equitativamente no significa eliminar su diferencia para asimilarle en una falsa integración en nuestra sociedad. Ayudarle significa poner en valor quién es, y responder a la cuestión de qué necesita para poder tener una oportunidad justa, cuando el punto de partida es uno muy diferente al nuestro. Porque la equidad implica un trato diferenciado ante situaciones específicas, siempre con el fin de conseguir la igualdad en el ejercicio de los derechos. La diversidad nos enriquece a todos y siempre desvela nuestra imaginación a la hora de ofrecer a cada uno lo que realmente necesita y le será de utilidad para no vivir sumergido en un constante sentimiento de ausencia de futuro. Por eso, en muchas ocasiones se requerirá que se ajusten las reglas, sin que eso quiera decir favoritismo, ni privilegios especiales, sino reconocer que la vida no reparte las cartas de forma justa.
En el fondo, la equidad es un valor directamente relacionado con la justicia, es una forma de respeto y de decirle al otro ‘te reconozco’ y estoy aquí para extenderte la mano con las herramientas que necesites para salir adelante.