Fotografia: Esther Borrego
Fecha de publicación: 26 de octubre de 2026
El Ámbito de Investigación y Difusión María Corral organizó el martes 6 de octubre del 2026, en el Recinto Modernista de Sant Pau, la conferencia para tratar el tema titulado en forma de pregunta: ¿Hacia dónde nos lleva la Inteligencia Artificial?, a cargo de Enric Madrigal, Consultor Empresarial & IA y fundador de entre2mons, desde donde acompaña a empresas y profesionales a incorporar la inteligencia artificial como una nueva capacidad que nos obliga a repensar la forma de trabajar y de organizarnos. Inició su conferencia haciendo un relato histórico desde 1800 hasta la actualidad a través de los diferentes avances científicos que han sorprendido a la humanidad, y que nombra como el Efecto ¡Wow!
En 1800, con la revolución científica del telescopio, la popularización de la imprenta, la máquina de vapor, la navegación de precisión. En 1900, con el ferrocarril, el telégrafo, el teléfono, la electricidad, el motor de combustión. En 1950: el automóvil, el avión, la radio, los antibióticos. 1980: el microprocesador, la televisión en color, los satélites, la aviación a reacción. En 2004: el ordenador personal, Internet y el web, el correo electrónico, el teléfono móvil, Google, la fotografía digital. En 2020: smartphone, redes sociales, nube, GPS, videollamadas. En 2026: la IA Generativa, generación de imagen y vídeo realista, programación asistida, agentes de IA, modelos multimodales. Lo que denota que cada vez necesitamos menos tiempo para encontrarnos en un mundo distinto.
La tecnología no es neutra, puesto que no solo hacemos cosas con la tecnología sino que también nos hace cosas a nosotros, nos permite o limita hacer, ordena y orienta nuestra vida. Porque cada tecnología lleva incorporada una cosmovisión. Cada vez que la tecnología transforma nuestra forma de ver la vida, también redistribuye capacidades, dependencias y poder, a la vez que se abren nuevas brechas, tanto de acceso como de autonomía y de conciencia. Esto conlleva consecuencias, con la inteligencia artificial se introducen nuevas brechas.
Destacó cinco etapas de la IA. En noviembre de 2022, los chatbots, que es la capacidad de conversar y yo ejecutar. En septiembre de 2024, los razonadores, aunque el razonamiento es una característica propiamente humana, decides los modelos que simulan el razonamiento. En enero de 2025, los agentes que ya actúan, por lo tanto, hay que supervisar porque yo soy el responsable. Actualmente estamos aquí.
¿Qué es lo que viene? Los innovadores: Tú guías. La IA no sólo resuelve problemas, genera soluciones y hace descubrimientos que pueden superar las soluciones conocidas. Y los organizadores: Tú gobiernas. Sistemas de IA capaces de coordinar agentes, recursos y decisiones para gestionar actividades completas de forma autónoma.
La IA adaptativa mejora lo que ya estamos haciendo, se incorpora a procesos, tareas y servicios que ya existen para hacerlos más rápidos, más eficientes y consistentes; por ejemplo, la IA puede preparar un presupuesto más rápidamente. Después vendrá la IA disruptiva que cuestiona cómo lo hacemos, para repensar si es necesario seguir haciéndolo de esta manera, qué podemos eliminar, simplificar, acelerar o automatizar, dejando que lo haga el sistema. Con la IA, nuestro papel cambia ya que cuanta más capacidad le delegamos, más importante se convierte en el criterio humano, para decidir qué delegamos, qué supervisamos y qué no podemos dejar de ver. La brecha de experiencia y criterio se produce si delegamos demasiado pronto en la IA, ya que podemos eliminar precisamente las experiencias con las que construimos criterio y podemos llegar a ejecutar sin comprender. La brecha de sentido es cuando confundimos lo medible con lo más importante de mi vida que no se puede cuantificar.
Pero esto no es la primera vez que nos sucede. Ya vivimos una revolución tecnológica que prometía transformarlo todo. Cuando nació Internet la promesa era real: democratizar el conocimiento, conectar a personas, ampliar oportunidades y dar acceso a información. Lo que también ocurrió: economía de la atención, infoxicación, dependencia de plataformas, algoritmos que condicionan lo que vemos. La tecnología no decide sola hacia dónde vamos. Las decisiones que tomamos a su alrededor construyen el futuro. Con Internet no anticipamos sus consecuencias, pero con la IA todavía estamos a tiempo de decidir cómo la integramos y en qué aspectos es necesario poner énfasis.
Terminó su exposición afirmando que gobernar con responsabilidad exige criterio; delegar exige criterio; aprender, no eliminando las experiencias que nos permiten crecer, exige criterio y dar sentido exige criterio. Debemos construir la sociedad del criterio, decidir qué queremos, qué delegamos y por qué.
A continuación, se abrió el diálogo a los asistentes que plantearon cuestiones e hicieron aportaciones que contribuyeron a profundizar en el tema.










